sábado, 3 de septiembre de 2011

poema 1

He amontonado todas las palabras,
ese lastre que dejaron antiguos poemas detrás de los libros,
en la mesa de cocina,
en los márgenes de libretas
en las que escribo recetas paganas para la misericordia,
he cultivado el mar tantas veces
que ahora sólo me queda esperar...

sábado, 18 de diciembre de 2010

Afiliación

Busco afiliarme a tus labios,
a la conclusión que sólo dejan los abrazos.
Monarquía y constitución del amor y de los besos.
Busco la afiliación de la tormenta y el deseo.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Silvestre

Ahuyentarme del canibalismo de la materia... voltear el mundo, descubrir que soy raíz, nacer por los pies, esperar la lluvia como alimento, ver un fonema cayendo de unos labios mucho antes de ser palabra o beso.

sábado, 23 de octubre de 2010

Revolución o pérdida.

Restaurar la vida en los campos nublados
y en los cementerios públicos,
alimentar el roce de los estorninos
con la atmósfera para seguir respirando,
ver desangrarse la tarde
por un cabello incandescente de mujer callada.

Pero todo deja de tener importancia,
cuando la teoría de la supervivencia
rompe la barrera del silencio,
y se convierte en la astucia de un soldado koreano
a punto de violar un jardín de amapolas silvestres,
la ropa íntima en un baúl entre juguetes rotos
o una revolución perdida,
y la misericordia del mundo
pudriéndose en la mirada de un niño
que dejó de sonreír hace ya mucho tiempo.

martes, 12 de octubre de 2010

Ciudad estéril

La máquina recorre el camino de la sangre,
la lluvia recorre el camino de la sangre,
el obrero recorre el camino de la sangre,
la ceguera recorre el camino de la sangre,
el pálpito de la tormenta,
la claridad que deja detrás el estallido
una mina,
la luz,
un foco,
cada día mueres y naces
antes de recorrer el camino de la sangre
la de una ciudad completamente estéril.

lunes, 23 de agosto de 2010

Llorar a lágrima viva

Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.


Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!


Oliverio Girondo

lunes, 16 de agosto de 2010

Dios

Más allá del ruido existe un mundo de seres anónimos dispuestos al amor y por el amor,
los buscas, los encuentras, los seduces, los odias, los amas y los matas.